31a. Dom Ord Ciclo B (Id=726)

[Misa]

Primera Lectura

Escucha Israel: Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón

Lectura del libro del Deuteronomio
6, 2-9

En aquellos días, habló Moisés al pueblo y le dijo:
"Teme al Señor tu Dios, guardando todos los preceptos y mandatos que te manda, tú, tus hijos y tus nietos, mientras vivan; así prolongarás tu vida. Escúchalos, Israel, y ponlos en práctica para que seas feliz y te multipliques, como te ha prometido el Señor, Dios de tus antepasados, en esta tierra que mana leche y miel.
Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Guarda en tu corazón estas palabras que hoy te digo. Incúlcaselas a tus hijos y háblales de ellas cuando estés en casa o cuando vayas de viaje, acostado o levantado; átalas a tu mano como signo, colócalas en tu frente como señal; escríbelas a la entrada de tu casa y en tus puertas".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 17, 2-3a.3bc-47.47 y 51ab

Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza.
Diligam te, Domine, fortitúdo mea

Yo te amo, Señor, mi fuerza; el Señor es mi roca, mi defensa y el que me libra.
Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza.
Diligam te, Domine, fortitúdo mea

Dios mío, la peña en que me refugio y mi escudo, mi fuerza salvadora y mi fortaleza. Invoco al Señor, digno de alabanza, y él me salva de mis enemigos.
Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza.
Diligam te, Domine, fortitúdo mea

¡Viva el Señor, bendita sea mi roca, sea glorificado Dios mi salvador. Tú aseguras al rey la victoria, y otorgas tu favor a tu Ungido.
Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza.
Diligam te, Domine, fortitúdo mea

Segunda Lectura

Jesús tiene un sacerdocio eterno, porque él permanece para siempre

Lectura de la carta a los Hebreos
7, 23-28

Hermanos: Mientras que los otros sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar, Jesús, en cambio, como permanece para siempre, posee un sacerdocio que no pasará. Y por eso también puede perpetuamente salvar a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder por ellos.
Tal es, en efecto, el sumo sacerdote que nos hacía falta: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y elevado por encima de los cielos. El no tiene necesidad, como los sumos sacerdotes, de ofrecer cada día sacrificios por sus propios pecados antes de ofrecerlos por los del pueblo, porque esto lo hizo de una vez para siempre ofreciéndose a sí mismo.
Y es que la ley constituye sumos sacerdotes a hombres frágiles, pero la palabra del juramento, que es posterior a la ley, constituye sumo sacerdote al Hijo, a quien Dios hizo perfecto para siempre.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra, y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
Si quis diligat me, sermonem deum servábit, dicit Dominus; et Pater meus díliget eum, et ad eum veniemus
Aleluya.

Evangelio

Amarás al Señor tu Dios. Amarás a tu prójimo

Lectura del santo Evangelio según san Marcos
12, 28b-34

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó:
"¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?"
Jesús le respondió:
"El primero es: Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más importante que éstos".
El escriba replicó:
"Muy bien, Maestro. Tienes razón al afirmar que Dios es único y que no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios".
Jesús, viendo que había hablado sensatamente, le dijo:
"No estás lejos del Reino de Dios".
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Prefacio

La prenda futura de nuestra pascua

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
En ti vivimos, nos novemos y existimos; y, todavía peregrinos en este mundo, no sólo experimentamos las pruebas cotidianas de tu amor, sino que poseemos ya en prenda la vida futura, pues esperamos gozar de la pascua eterna, porque tenemos las primicias del Espíritu por el que resucitaste a Jesús de entre los muertos.
Por eso, Señor,
te damos gracias y proclamamos tu grandeza cantando con los ángeles:
[Misa]

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